Así como limpiamos nuestro cuerpo y nuestros espacios físicos, también es necesario limpiar nuestra energía. A lo largo del día absorbemos emociones, tensiones y cargas que no siempre nos pertenecen, especialmente si somos personas sensibles o estamos en contacto constante con otros.
La limpieza energética es fundamental cuando sientes agotamiento sin razón aparente, dificultad para dormir, pensamientos repetitivos o pesadez emocional. También es muy recomendable después de discusiones, momentos de estrés, cambios importantes o al cerrar ciclos personales.
Realizar limpiezas energéticas de manera periódica ayuda a liberar estas cargas acumuladas y a restablecer el equilibrio natural del cuerpo y la mente. Puedes apoyarte en terapias energéticas, velas ritualizadas, sprays o baños energéticos según lo que sientas necesario en cada momento.
Incorporar la limpieza energética como parte de tu autocuidado no solo previene el desgaste emocional, sino que también te permite vivir con mayor liviandad, claridad y armonía en tu día a día.
